domingo, 19 de febrero de 2012
Tal vez te conseguiste equilibrar, yo aún no.
Te mereces alguien que pueda ser bueno todo el tiempo. Porque a veces le puede el demonio al genio, por mis cambios de humor, que tan siquiera yo los entiendo.
Tal vez me enreveso, más de lo necesario, sé que ni siquiera yo me comprendo, que puedo decir blanco para luego hacer negro, pero que de todos ellos, me quedo con el gris. Lo siento si camino al revés, si bebo demás o te extraño de menos.
Nunca he entendido el punto medio, nunca soy lo que buscan ni lo que yo quiero.
No espero un lugar exacto, un lugar fijo, no quiero pertenecer, no puedo enterrar mis pies. Se puede vivir de la melancolía, se puede vivir de la nostalgia, se puede vivir escribiendo, de los pensamientos, del café y un ático en París. Se puede aprender a no extrañar, se puede morir de soledad, incomprensión, tristeza. Se puede vivir más de noche que de día. Sí, yo quiero vivir en una ciudad que nunca despierte.
No puedo seguir rompiendo ventanas, colándome como el aire.
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