''Aprendí también a desafiar todas las leyes de la física. Me hice funambulista de lunes a domingo. Así averigüé que hay más distancia entre tu primer y último beso que cualquier antípoda, que volar es cosa de pájaros y mujeres, que tengo una rama por brazo izquierdo donde dejo que se posen el amor y las letras, que el viento es el único que sabe de lo que habla. Que, para bien o para mal, escribo como beso o no escribo. Que existe tanta poesía como metros cúbicos de aire puedas abrazar''.
Raquel Bullón Acebes (Madrid, 1983)