sábado, 14 de abril de 2012

Step infront of a runaway train just to feel alive again.

Cada día que despierto es domingo. No hay nada metafísico que sentir, no hay nada físico a lo que agarrarse. No me quiero ir, no me quiero quedar, entonces ¿no hay nada más que decir? Te ríes, no, no hay nada más que decir.
Me pesa la indiferencia y el desprecio del pasar del tiempo, los segundos, cada inspiración y expiración, los párpados, me pesan.
Y el camino se repite. Ya he visto estas estaciones: los letreros siempre en blanco.
Huir sin saber de quién o qué. Rendirse al tacto de alguien más.