Si cierras los ojos encuentras los colores del alma. Todos
esos colores te hablan de quien eres. Faltan valientes.
Y esos colores son tus raíces. Son azules de fuentes remotas
en las que un día tus dedos jugaron; son negros de noches de viajes observando
las estrellas y la luna que siempre te persigue (hasta cuando cierras los
ojos); son verdes de los montes que tú ya anduviste y en los que imaginaste
mundos paralelos compatibles con la realidad; son rojos de atardeceres comiendo
manzanas robadas del huerto de cualquiera que en ese momento no estaba ahí para
impedirte ser un niño.
Son tus raíces las que te hablan en las horas bajas y te
susurran lo que nadie nunca quiere oír o verse pensar: ¿quién eres? Y esas
raíces se mueren por que las riegues porque faltan valientes que se mojen.
Faltan valientes porque nos han enseñado a temer la libertad
y la libertad está en las raíces. Y el miedo se enreda para hacerte vivir como
si esa fuera tu raíz. Por eso faltan valientes.
Valientes aquellos que supieron quedarse un ratito más.
Valientes los que quisieron libre y se dejaron volar. Valientes los que son más
de amaneceres que de anocheceres. Valientes los que recuerdan que los escalones
se bajan de uno en uno y con el mismo pie, los que comen con las manos y saben
sonreír solos. Los que cogen la vaquera
a las cinco de la mañana y cierran la puerta despacio para no despertar.
Valientes los que baten en tu puerta para decirte con los ojos lo que las
palabras no pueden. Valientes los que aún se emocionan cuando ven a alguien
llorar. Valientes los que sienten la sublimación de estar en la cima.
Quienes cierran el paraguas aunque quede mucho camino a
casa, los que saben cerrar heridas y apuestan por la que podría llegar a serlo
sin mirar la cicatriz. Valiente todo aquel que aprende a respirar y da aire a
quienes se han olvidado de hacerlo.
Valiente todo aquel que es fiel a sus raíces, y el que al
cerrar los ojos encuentra el caleidoscopio de su pequeño principito personal.
Valientes porque se abrirán y qué difícil es querer a un
valiente, que difícil es querer libre, qué complicado es ver a alguien volar.
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