I, II, III... Volaban las páginas proporcionalmente directas a la ida y venida de las estaciones que permanecían como un vago recuerdo efímero que quedaría atrapado en mi mente por cuestión de tiempo limitado.
Llamadas perdidas registradas: 66445629. ''Siempre llegando tarde''.
Caminé con paso ligero por el andén, uno de los más peculiares de la ciudad de Madrid por temas de los que uno prefiere no hablar. Pero eso ya quedaba demasiado lejos en mi conciencia, buscaba impaciente tu silueta por alguna parte de aquella estación.
Cálida bienvenida, filosofía, política, literatura, waterpolo, anécdotas y pis de pájaro en mi mano. Las manecillas del tiempo volaban, pero nuestras mentes iban cien pasos por delante de nuestros pies. Metrópolis, futuro, y las luces de ciudad. Siempre acompañadas de aquella sonrisa picajosa, comentarios de desprecio junto con miradas de cariño.
Viejas memorias, palabras insondables, Starbucks.
Disimulaba demasiadas sonrisas que ni siquiera notabas ante tus ideas desordenadas. Toda aquella gente que camuflaba nuestra presencia no era capaz de imaginar que escondíamos una gran historia, quizá, ni siquiera nosotros mismos eramos conscientes de cómo habíamos llegado hasta aquel punto. Se que no lo veías, pero la evidencia era clara: te había echado de menos.
Y allí nos encontrábamos de nuevo, surcando pasillos llenos de arte, en los cuales el siempre tenía demasiado que enseñarme. Beatles, Beach boys, The Smiths, Franz Ferdinand, Rolling stones, Los planetas, Love of Lesbian, y demasiado que aprender de un Indiegnado.
A veces cierro los ojos sin que te des cuenta y puedo volver al principio, donde los dedos de los pies eran de las cosas más absurdas que existían. A veces mezclas felicidad con melancolía, haces de la nostalgia un sentimiento más claro que oscuro, haces que Madrid parezca otra ciudad.
A veces la música callejera a tu lado abre más de lo que cerraron demasiadas canciones en mi reproductor. Después de todo, estabas ahí, como si el tiempo no pasase, como si fuese posible que nunca anunciasen en mi estación la palabra 'dolor'.
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