lunes, 15 de octubre de 2012

Tercero, justo a la izquierda.

¿Has visto la luna? Se ha quedado escuálida desde hace seis meses. ¿Has visto mis manos? Me pesan.
He estado deambulando sola desenfocando las luces de ciudad y esos monstruos que ya no vas a matar por mi devoran mi estado anímico todas las noches, después de las doce. He estado palpando a tientas las rachas de suerte, pero siempre se tornan complicadas, ásperas. ¿Sabes? me cuesta horrores admitirlo, pero tenías razón y siempre la tuviste. Soy una cabezota, una testaruda, una irracional, intolerante, y a veces debería golpearme cien veces seguidas contra la pared. Pero lo peor de todo es que te he llevado de cabeza por culpa de mis propios quebraderos.

Aún cuando Morfeo llama con tres golpes a la puerta, siento tus manos tibias recorriendo mi rostro, aún siento como respirabas en mi nuca y también el frío de las baldosas que quebraban mis pies desnudos en pleno Diciembre. Se hace la oscuridad en mi inconsciente mientras buscaba tus manos en aquella despensa donde guardabas el pan y alguna que otra sonrisa nerviosa. Mis mejillas prendidas en fuego en noches de incendio. Las mismas castigadas por el frío nocturno corriendo calle abajo por la falta de tiempo y un par de preocupadas reprimendas al otro lado de la puerta sin saber que he estado haciendo algo más que el amor.

Eso éramos. El punto exacto en que la estela de dos aviones se cruzan de manera aparentemente casual. El mundo paralelo en el que la gente vive en los tejados y no en la tierra. Un faro y quien da luz a éste. La respiración entre cortada tras el sprint final en una carretera abandonada cubierta por una oscuridad inescrutable. Un accidental enfrentamiento en medio de un maizal gritando ''bésala''. Eso éramos.

Y, ahora, mordiéndome el alma para no dejarme ir por las palabras, expongo el grave problema: Eso éramos. Eso somos. Eso seremos.
Por suerte o por desgracia, nada, ni siquiera yo misma, ni siquiera tu mismo, nadie, puede cambiarlo. Estamos destinados tú y yo. Estamos condenados tú y yo.












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