Cuántas personas han querido descifrar cuántos lunares cubren su piel, y aún ella se sigue preguntando la cifra.
Tiene manías irracionales, como dibujar de forma obsesiva la noche eterna, leer siempre la última frase de cada libro o el café.
Es una soñadora, enamorada de Bécquer. Aún así, vive en un perpetuo invierno.
Sé que no le gusta hablar de ello, pero antes de vencer al insomnio que tanto cariño le ha cogido y parece no querer dejarla sola nunca, suele cerrar los ojos muy fuerte y piensa que tal vez alguna noche no le coma el vacío que nadie ha sabido llenar después de él. Respira muy hondo e intenta que sus ideas suenen más fuerte que los latidos de su propio corazón. Los detesta. Les tiene un terror inverosímil, pero la razón sólo ella la guarda bajo llave. Suele repetirse: ''jamás dejaré que nadie me encierre en una jaula, nadie pertenece a nadie'', y en el fondo, sigue esperando que alguien roce sus pies congelados por debajo de las sábanas alguna noche. Que alguien intente un ''Glass in the park''al oído, no quiere despertarse sola nunca más.
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