lunes, 12 de noviembre de 2012

Hiding, like everynight.


Hoy no te traigo nada esperanzador Alberto. Hoy no te traigo un alentador ''todo va a ir bien''.
Cierro los ojos, y tras el telón que desciende lentamente, veo las imágenes de mis converse bajas negras totalmente destrozadas, por esas noches reversibles en las que corría tras tu sombra o junto a ella, subiendo con energía aquellas escaleras. Recuerdo las primeras palabras, recuerdo quedarme sin ellas. Sin conciencia, sin consciencia, sin respiración. Recuerdo que desde entonces, no volví a respirar realmente. Recuerdo golpear, golpearme, recuerdo todas las preguntas, no entender que era demasiado tarde y que ya no había respuestas para ti, para mi tampoco. Recuerdo cerrar la llave del agua fría, alternando con la llave de agua caliente, pensando que al menos, podría sentir algo físico. Y tras observar demasiados sucesos demasiado fuertes emocionalmente y personales como para exponerlos aquí, recuerdo dónde dejé exactamente mi alma. Si es que en algún momento la tuve.
Ya han pasado muchas hojas en mi calendario y en mi ventana, pero tú sigues apareciendo en mi mundo onírico, como si nunca hubiese pasado nada, siempre repites ''estoy bien, he estado bien todo este tiempo'' y entonces deseo no despertarme nunca más, pero tu nunca me diste un sólo capricho, y este no iba a ser menos, ¿eh?
Hoy me está pesando el tiempo que perdimos, me están pesando los recuerdos, los ''ya nunca más'', me pesa la vida Alberto, me pesa muchísimo. Te busco dando palos de ciego y ni siquiera puedo sentir tus latidos, aún sabiendo que ya sólo existen en el eco de aquella noche estrellada de verano. He intentado, desquiciadamente, buscarte hasta en los lugares más remotos. He gritado hasta perder mi propio equilibrio, hasta desfallecer. He creído hasta sentir tu respiración en mi nuca.
Hoy me está pesando el tiempo que perdimos y que no vamos a recuperar nunca más. No estás hoy, no volverás a estar. Ya no hay dónde encontrarte, ya no hay más latidos bajo la vía láctea. Ya no hay más veranos, ya no nos quedan más conversaciones, no nos quedan más miradas risueñas ni tampoco me queda más amor disfrazado de odio. Ya no hay más rescates agarrada de tu mano, como si por un momento, fuésemos invencibles. Ya no hay más constelaciones que descubrir.
Hoy no serás tú quien cumpla los diecinueve, no serás tú quien prometa odiarme eternamente ni mucho menos quien, en el fondo, confiese que lo hace incondicionalmente. Hoy beso el suelo de ganas de besarte a ti. ''Feliz'' no cumpleaños, Alberto, agrio como aquel veintiocho.


 ''No matter who you are, no matter where you go in life, you will need somebody to stand by you''

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