miércoles, 15 de enero de 2014

Mujer fatal.

''- Es imposible, deja de ponerte y quitarte máscaras, sabes perfectamente que tienes tantos sentimientos como los demás, sangras, lloras cuando algo te emociona demasiado. Yo lo he visto tanto como tú eres consciente de ello. Y no sé de qué te sirve toda esta treta insensible, porque sé que sientes, hasta el hielo se derrite.
- No has acabado de entenderlo. Puedo sentir, lo hago, pero no me interesa. Es tan fácil como conocerse, entenderse, saber qué es más conveniente o no para uno mismo, y puedo asegurarte de antemano que no estoy hecha para compartir sentimientos demasiado fuertes o para implicarme con nadie. Puedo sentir tanto o más que tú o que mucha gente, pero no es bueno para mi propio equilibrio; mi estado mental o sentimental.
Bien, te pondré un ejemplo tan simple como la droga. Esa mierda es capaz de hacerte sentir que estás en la cima del mundo, extasiado; y sin embargo no te das cuenta que desde el minuto cero te está quemando por dentro y probablemente acabará en un cáncer o cualquier tipo de enfermedad cerebral o cardíaca que un buen insospechado día  te llevará directa y repentinamente al hospital para no salir nunca. Verás, preferiría acabar con los pulmones como el asfalto antes que en un psiquiátrico. 
Es un problema que va más allá de sentir o no; está justo en el centro; en el cómo; en el de qué forma; hasta dónde y lo devastador que puede llegar a resultar para mi. 
A un alérgico a la lactosa jamás se le ocurriría dormir abrazado a una vaca, y a mi no se me ocurriría enamorarme. ¿Nos entendemos ahora?
- No vas a ser una mujer fatal para siempre ¿lo sabes?
- No tienes ni idea de cuanto lo espero.''

Memorias de noctámbulos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario