Habría apostado todo hace unos años porque las cosas más intensas, se sienten cuando son racionales. Por suerte o por desgracia, he descubierto que dentro de lo insano se encuentra todo aquello que sería capaz de hacernos sentir más vivos que nunca. Ya he hablado alguna vez de esa estúpida frase que se suele decir sobre el amor; que no es necesario; que se puede vivir sin él. Aunque lo desearía más que nada, es todo una mierda llena de mentiras, y hasta el alma más solitaria sabe qué le carcome cada noche, tanto consciente como inconscientemente.
Os voy a contar qué pasa exactamente cuando sabemos que podríamos morir por alguien. No sé si realmente yo he tenido el placer de experimentarlo, pero si no lo he hecho, he estado realmente cerca, y de alguna forma, sé que estaba en esa cima.
Existe una clara diferencia entre ser amado y ser encerrado en una jaula. No sabría explicar a ciencia cierta dónde reside, pero creo que todos tenemos esa oportunidad de saberlo, de diferenciarlo.
Voy a acercaros a la primera persona, voy a acercaros a lo que todos ansiamos, todos perdemos, todos matamos, todos intentamos revivir, todo lo que nos atormenta en algún momento, todo lo que nos hace más pequeños, nos asfixia, todo lo que se desliza entre anhelos y recuerdos lejanos.
''Toda la magia, a todos los malos tragos, a los nervios, a las curiosidades, la complicidad, la inocencia, a todas las carcajadas. Es cierto, nada salio perfecto, aparentemente, equivocarse es una forma de acertar. No hay noche en la que no duerma entre todo lo que te caracteriza y tu voz impregnada en mi cabeza. No hay mañana que no me levante agradeciendo que un día mas, seguimos haciendo crecer esto, yo para ti y tu para mi. Hace tiempo que decidí desvelar mi destino, y este, iba de tu mano. Me remonto a aquella mirada, me remonto a las palabras, a los sentimientos y tormentas. Me remonto a esa noche del cuatro de Enero: Hacer siempre lo incorrecto, es una forma de acertar."
Y una noche como hoy me desperté, emocionado por la tranquilidad del Verano, dispuesto a seguir con mi rutina de esta época. Y tan lejos, y a la vez tan cerca, nuestras palabras se unieron por primera vez, maravillosamente, instintivamente. Fue el día justo, la hora justa, el minuto justo, el segundo perfecto. El momento en el que mi vida dio un vuelco hacia lo desconocido, hacia lo que habían estado planeando para mí. Qué bien, que me encuentro aquí, sentado, llenándome las manos de suelo, observando cada uno de tus llamativos movimientos, pero es que no puedo evitarlo. Mi cuerpo me lo pide, mi interior me lo pide, mis ojos también lo hacen; toda mi formación lo requiere desde la primera vez que fugazmente nos cruzamos.
Parece ayer cuando de tus labios salieron las palabras justas, en el momento oportuno, cuando me demostraste que la semejanza va más allá de las palabras, aunque unida a sencillez y complejidad. Porque es tan difícil de entender, pero tan fácil de sentir, que, a veces, me quedo mudo. Lo único que sé en esos momentos es que me estás entendiendo todo lo que te digo, aun con la boca sellada.''
¿No es esto más que un recuerdo? O lo que es peor ¿no es esto lo que, de algún modo, todos deseamos sentir? Os voy a contar algo aún más terrorífico: cada vez que os sentís invencibles, hay una etapa de debilidad en la que necesitaréis ser salvados, ser amados, ser la salvación de alguien también. Nos importa demasiado, ¿sabéis? Nos importa demasiado el hecho de que alguien fuese capaz de vivir por nosotros o de incluso morir, y aunque el drama esté demasiado ensalzado, al fin y al cabo, así se siente realmente algo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario