El mundo ha estado girando de forma diferente últimamente, desde hace ya demasiado tiempo y no se me ha avisado de nada, no se me ha tenido al tanto de ninguno de los cambios que no he percibido, y todos sabemos que eso no puede ser otra cosa que estar abocado a la caída, antes o después, ellos ya saben que voy a caer, pero no han decidido agarrarme de las mangas del jersey.
Si todos podemos encontrar un lugar seguro, si está dentro de nosotros, si existe una tierra prometida en la que las cosas dejen respirar, si hay un atisbo de esperanza en el rincón de cualquier cuerpo, ¿dónde se supone que estoy yo? Como siempre, en ningún lado y en todos los que podría haber estado.
''Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos''. Entonces si estoy llegando lejos ¿cuánto de lejos tengo que seguir? Si por cada tramo que he avanzado estoy donde he empezado. Ya no son círculos porque mi mente es incapaz de reconocer algo de lo que se supone que veo, pero no veo nada, nada excepto mis pies parados en medio de un camino árido y seco por el sol en mitad de cualquier lado. Y odio el polvo, y más aún la sensación de desorientación, de tener un mapa entre las manos que no logro comprender aunque le de la vuelta más de seis o siete veces.
No consigo recordar en qué momento sólo había un campo de trigo infinito a mis espaldas y nada más. Intento recordar cuál fue el preciso instante en el que dejé de ver faros, luces, coordenadas, y cuándo el musgo empezó a rodear toda la corteza.
Y antes de poder apagar por completo el sonido sucio en mi cabeza, se hizo de noche, y lo que acababa de ser tierra pasaba a ser una sábana marina inmensa, reconocía las facciones en aquellos botes de madera que no parecían verme, y entre la flota comprendí que seguían millones de luces que colisionaban, que se entrecruzaban pero tenían un destino distinto, focos que procedían de millones de puntos diversos, aleatorios para mi, necesariamente determinados para las pequeñas barcas que avanzaban. Y entre aquella procesión, a mis ojos, tan fúnebre, comprendí que en mis manos sólo había sal, y no unos remos. Yo no estaba tocando madera. Yo no me movía ni pertenecía a esa realidad. ¿Es así entonces como se empieza? ¿O no hay un bote para algunas personas? ¿Era acaso el principio de un hipotético faro? ¿O el final de una mierda de película de cine independiente? ¿Qué se suponía que tenía que interpretar? ¿Cuál era la metáfora?
Comprendo entonces que necesito una revelación, algún tipo de revelación antes de empezar a ver ovnis en el cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario