¿Me dejarás? Déjame contornear cada cicatriz, que te digan que si estamos aquí, es gracias a ellas. Es porque sabían que existía algo de bálsamo en mis huellas dactilares.
Sí me dejarás, me dejarás dormirme en el suelo de tu cocina cuando sea demasiado tarde o demasiado temprano. Imitar a una femme fatale a través del cristal de una cafetería cuando llegue un poco más tarde (saber que siempre me estoy peleando con el tiempo).
Vamos a encontrarnos como quien encuentra una carta escrita por el puño de los cinco años. No tengo mucho para ofrecerte excepto un cuarto interno desbordado por complicadas y enrevesadas espirales, pero acomódate, rétate a intentar descodificar cada onda gravitacional. Te prometo que voy a intoxicarte, voy a hacerte daño sin que te importe.
Escribirte en la espalda a bolígrafo las frases que más suelen obsesionarme. Enseñarte todo mi mapa inverso de Madrid, resguardarte en el altillo de Tribunal. Dibujarte en servilletas mis enigmas. Descorchar el champán: bailar sobre la mesa.
Hacerte café con canela. Visitar exposiciones y criticarlas como verdaderos aristócratas que pretenden entender ''el arte por el arte''. Leerte los fragmentos de las historias más inciertas cuando no puedas dormir. Discutir como se debería discutir: tirándose la vajilla para acabar deshaciendo la cama.
Vamos a ponernos unas lentes de contacto de color rojo, de color dorado, del color que quieras, pero vamos.
''Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos''
''Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos''
No hay comentarios:
Publicar un comentario