- No.
- ¿No qué?
- ¡No! Y punto, ¡No! ¿entiendes? No me lo creo. No me creo nada de eso. Es más, me atrevo a decir que es una mentira, ¡el consuelo del conforme! Y yo no, no voy a colaborar creando conformistas, porque se acabó eso. Me cago encima del ''cuando menos te lo esperes'', y aún más me cago encima del ''cuando dejes de buscarlo aparecerá'' ¿qué? ¿qué se supone que pasa? Por favor, ¿puede alguien demostrar que si te pasas cinco meses encerrado en casa sin pensar en ello, el hombre o la mujer de tu vida llamarán a la puerta con un gran cartel de neón en el que haya escrito un ''Gracias por no buscarme ni esperarme, aquí estoy'' ¡Es absurdo! Es absurdo que nos dediquemos a sentirnos casi culpables y esperemos que el universo no nos haya escuchado ''esperando'', ¡como si no lo hiciésemos! ¿y cuál es la solución? ¿pensar más bajito? ¡Ridículo! ¡Nos pasamos la vida esperando! Quietos, como si la solución fuese a aparecer como la virgen y es algo terrible, es terrible que la gente lleve a pies juntillas lo que me acabas de decir.
Hay, hay alguien ahí fuera, ¿sabes? Y si no lo hay, necesitamos creerlo, y lo creemos tan alto como lo esperamos, y no por ello aparecerá más tarde... ¡Y nos engañamos! Nos engañamos creyendo que no necesitamos a nadie, que el amor no es algo relevante, pero es otro método de autoayuda-placebo que sólo nos hace ser deshonestos con lo que buscamos en la vida, y por ello jamás nos vemos recompensados.
He estado todo este tiempo creyendo que las oportunidades vienen dadas, pero las oportunidades vienen dadas por la condición de uno mismo... ''Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo''.
- ¿A dónde vas?
- Me voy a... No sé, a coger mi libro favorito, escoger una cafetería con el dedo y esperar a que alguien que comparta mis mismas inquietudes tenga el día elocuente y le gane a la batalla del ''y si'' y se acerque a hablarme, y que con un poco de suerte, sea hombre. ¡No! ¿A dónde crees que voy? A caminar por la maldita Gran Vía y a esperar que la primera persona que me inquiete me mire y decirle que soy María y he encontrado una verdad reveladora y es que estos autobuses los carga el diablo. Y sí, tal vez esa no será la persona indicada, pero al menos estará más cerca de serlo. Estaré más cerca de encontrarla.
- María, por favor... ¿No puede esperar tu iluminación reveladora al final del trayecto?
- Yo no reparto casualidades, yo las encuentro. Aquí y ahora.
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